El título de Patrona de la ciudad de Castellón lo recibió la Mare de Déu del Lledó en 1648, pero no será hasta el 8 de noviembre de 1922 cuando el Papa Pio XI la proclamó en Roma canónicamente como tal. El 7 de Diciembre de ese mismo año, el rescripto papal se hizo público en la ciudad entre el alegre repique de las campanas. Además, se cantó un solemne Te Deum en la actual Concatedral de Santa María enfrente del altar de los Santos Patronos.


El año más significativo y quizá uno de los más especiales es el 1924. El 4 de mayo de ese año la Patrona era coronada pontífica y canónicamente por el Cardenal de Tarragona Francesc Vidal i Barraquer en la plaza de la independencia. La ciudad se vistió de gala y una gran cantidad de actos y celebraciones se llevaron a cabo por aquellos días.
Para conmemorar los 25 años de la coronación de la Virgen, que se cumplían en 1949, ésta volvió a la ciudad el 1 de mayo, y el 4 de mayo la virgen llega a la plaza de la independencia como conmemoración de los 25 años de la citada coronación.

Otro hecho importante tendrá lugar en el año 1962, cuando, aprovechando la visita del Nuncio del Papa en España, Antonio Riberi, a la entonces ermita, se le solicita que la declare como basílica. Hecho que ocurrió 20 años más tarde, en 1982.

En 1966, la Virgen vuelve a la ciudad para conmemorar el VI centenario de la Santa Troballa. La virgen en aquella ocasión llegó a la ciudad sobre una carroza de líneas vanguardistas, diseñada por Tasio Flors, y tirada por bueyes. Cuenta el periódico de la época que aquellas fiestas se celebraron con algarabía y júbilo, sobre todo el acto de recoronación de la Virgen, que tuvo lugar el 4 de mayo en la puerta de Santa María con una Plaza Mayor abarrotada.

En 1974 se cumplían 50 años de la coronación pontificia y canónica de la patrona de la ciudad. La virgen recorrió las parroquias de Castellón y visitó el Grao. Cabe destacar el solemne pontifical oficiado por el arzobispo de Tarragona Josep Pont i Gol y el Obispo de Castellón Cases Deordal en la Plaza Mayor el 4 de mayo de 1974.


En 1976, aprovechando la visita de la Reina Sofía a la ciudad, ésta fue recibida en el camarín de la Virgen por la Real Cofradía de la Mare de Déu y se le entregó un pergamino como recuerdo de su nombramiento como Camarera Mayor.
Como anteriormente se ha comentado, el recibimiento de la noticia de que Lledó se convertía en basílica llegó en 1982. La confirmación oficial se dio por teléfono desde Roma el 2 de marzo de 1983. Así pues, se celebraron importantes acontecimientos para celebrar tan magno acontecimiento, destacando, sobre todo, el pontifical que tuvo lugar en la explanada de la basílica el 1 de Mayo de 1983. La virgen salió a la explanada para presidir el pontifical, al igual que en 1974, por Cases Deordal y Pont i Gol.


Llegamos a 1999, año en el que se celebra el 75 aniversario de la coronación, por ese motivo la virgen vuelve a Castellón por un espacio de 10 días visitando las parroquias de la ciudad, el Grao, los hospitales y el cementerio. El martes 4 de mayo, se celebra en la plaza de la independencia el acto de recuerdo a la coronación. Aprovechando su estancia en Santa María, ésta es consagrada como concatedral tras la finalización de las obras.


Para conmemorar el cambio de milenio, en el año 2002 la patrona vuelve a la ciudad por un espacio de tres días, que pasa en Santa María.

En 2008, año en el que el 4 de mayo, día de la Coronación de la Virgen fue domingo, el Obispo de la Diócesis Mons. D. Casimiro López declaró el I Año Mariano de Lledó, y en sucesivos años, cada vez que el día 4 de mayo sea domingo. En 2014 se celebró el II Año Mariano de Lledó.

Cuando ocurre esta circunstancia, se traslada solemnemente a la ciudad la Imagen de Nuestra Señora de Lledó, que secularmente se venera en la Basílica, a la Iglesia Con-Catedral de Santa María, estando durante una semana donde se celebran las fiestas patronales de una manera más especial si cabe.

A lo largo de un año son muchos los actos que se celebran en su honor. Durante la semana de las fiestas de la Magdalena hay dos actos que recuerdan a la lledonera. El primero tiene lugar el día de la Magdalena cuando de vuelta del ermitorio a la ciudad las autoridades y las reinas de las fiestas y sus damas paran para postrarse a los pies de la patrona. El segundo acto es la ofrenda de flores a la Virgen en la basílica, cada vez más multitudinaria. La primera ofrenda de flores se llevó a acabo el 3 de marzo de 1945.


La virgen tiene sus propias fiestas la primera semana de mayo con importantes actos como un triduo, un certamen literario, la cabalgata anunciadora de fiestas (creada en los años 80), una misa pontifical y una procesión general, momento en el que la Virgen sale de la basílica y se hace una procesión por los alrededores de la basílica.